sábado, 26 de octubre de 2013

Hoy no...

 En mis encuentros con la lectura, aparece una reflexión de Soublette (en reclamo a la obra Excelentísimo Señor, que satirizaba su figura política) que me ha dejado atónita: "Venezuela no se ha perdido ni se perderá nunca porque un ciudadano se burle del presidente, Venezuela se perderá cuando el presidente se burle de los ciudadanos" esto fue escrito hace tantas décadas y yo me pregunto si tal reflexión no viene a ser parte de lo que llamo intuición poética, y ahora es como si la historia la coloca ante mis ojos, para ver que cuanta razón tienen sus palabras hoy en día. Me sucede también que cuando leo a Aquiles Nazoa y a su hermano Aníbal, afirmo aún más que la crítica y el humor (con perspectiva social) hacen tanta falta en nuestro país. Cuando leo a estos grandes escritores,me provoca navegar y convertirme en testigo de esas épocas..siento que no pertenezco a la actualidad,es como si el registro de mi memoria pertenecería a latitudes diferentes..cuando veo el presente,cada vez más decadente,cuando tengo que escuchar (sin querer) las canciones de hoy en día,me transformo inmediatamente,mi mente se ilusiona recordando esa época: puedo escuchar "Yesterday" de Los Beatles,puedo ver la Caracas de Techos Rojos,puedo ver a mi padre leyendo periódico y escuchando las noticias en un radio de los años 60,puedo sentirme a gusto con Aquiles y "Raul Santana con un pueblo en el bolsillo" o Anibal con "Las artes y los oficios".. espacios en blanco para escribir,papel y lápiz,un café,Los Beatles,en estos momentos es suficiente,no quiero pensar en el presente,hoy no...hoy no..................posiblemente estoy loca, lo sé

Renuncio

Solo busco un espacio bohemio, donde las máscaras por fin cedan al hechizo de la naturalidad, todo aquello que conforma la herencia de un Creador, naturalidad…sin máscaras, solo yo, con mis complicaciones abrumadoras, mi café, mis libros, pero solo yo.. Sin tener que fingir la hipótesis absurda de un todo bien. Anhelo un entendimiento de mis sentimientos, que yacen escondidos, como buscando navegar en paisajes de comprensión.. El ayer insiste en permanecer, hace estragos fundamentalmente hirientes en mi paciencia…que hubiese sido…que hubiese pasado si…si yo hubiese…un hubiese que me rodea, me incierta…pero no hay más hubiese. Soy yo. Sólo yo. Sin mascaras. He aquí, que mi corazón renuncia a ti sociedad, no pretendas seducirme, no pertenezco a tu esencia desenfrenada de plasticidad, renuncio a ser quien quieres que sea.. He aquí, que soy libre para elegir y no pertenecer a una encadenada lista de deseos ajenos, donde todos quieren que sea… Pero acaso se han preguntado qué es lo que quiero yo? 

A ti padre, un mensaje que debió ser una llamada

Escribirte se convierte en una necesidad, como una afirmación de que allí estas. Corazón de sentimientos sutiles, ahora bajo parámetros de aflicción. Como perdido, incomprendido…así resulta mi vida ahora que ya no estas. Quisiera escuchar tu sabia voz o tu misterioso silencio. Quisiera que habláramos de la situación del país, no como lo hacen todo los demás, sino como bohemios, como seducidos por la historia que marcan los años, queriendo ser registros vivientes de una época, un legado de generación en generación. Quisiera que me hablara de aquellas casas que usted construyó por la Concordia y por otros sitios de mi amada San Cristóbal, de las anécdotas de sus amigos, de los tiempos de antaño (donde parece que tuve una vida anterior) me gustaría preguntarle si hoy va a llover, si de casualidad no se le antoja un café, para así conversar y no dejarme llevar por la flojera posesiva de las tardes…quisiera que me contara de las presidencias anteriores, de aquellos hechos que marcaron nuestra historia política. La historia me fascina, lo declaró culpable por eso. El maestro Rodríguez formó el corazón de Bolívar para la libertad. Usted formó mi corazón para la humildad, para el saber luchar, para seguir  al horizonte sin importa cuántas veces se ha fallado, sin importar las caídas…formó mi corazón para dejar huella, para adorar a quien merece ser adorado en el cielo…cielo, donde espero nos encontremos algún día. Espero que mis anécdotas sean igual de cautivadoras como las que usted me contaba, espero responder a lo que usted esperaba. Por ahora mi teléfono ya no muestra su llamada, y el suyo ya no sonó más. Hay un profundo silencio…como el de mi corazón al recordarlo.