En mis
encuentros con la lectura, aparece una reflexión de Soublette (en reclamo a la
obra Excelentísimo Señor, que satirizaba su figura política) que me ha dejado
atónita: "Venezuela no se ha perdido ni se perderá nunca porque un
ciudadano se burle del presidente, Venezuela se perderá cuando el presidente se
burle de los ciudadanos" esto fue escrito hace tantas décadas y yo me
pregunto si tal reflexión no viene a ser parte de lo que llamo intuición
poética, y ahora es como si la historia la coloca ante mis ojos, para ver que
cuanta razón tienen sus palabras hoy en día. Me sucede también que cuando leo a
Aquiles Nazoa y a su hermano Aníbal, afirmo aún más que la crítica y el humor
(con perspectiva social) hacen tanta falta en nuestro país. Cuando leo a estos
grandes escritores,me provoca navegar y convertirme en testigo de esas
épocas..siento que no pertenezco a la actualidad,es como si el registro de mi
memoria pertenecería a latitudes diferentes..cuando veo el presente,cada vez
más decadente,cuando tengo que escuchar (sin querer) las canciones de hoy en
día,me transformo inmediatamente,mi mente se ilusiona recordando esa época:
puedo escuchar "Yesterday" de Los Beatles,puedo ver la Caracas de
Techos Rojos,puedo ver a mi padre leyendo periódico y escuchando las noticias
en un radio de los años 60,puedo sentirme a gusto con Aquiles y "Raul
Santana con un pueblo en el bolsillo" o Anibal con "Las artes y los
oficios".. espacios en blanco para escribir,papel y lápiz,un café,Los
Beatles,en estos momentos es suficiente,no quiero pensar en el presente,hoy
no...hoy no..................posiblemente estoy loca, lo sé
Escribiendo,más que por arte,por una necesidad latente de decir lo que pienso,pero principalmente lo que siento...y a mi manera
sábado, 26 de octubre de 2013
Renuncio
Solo busco un espacio bohemio, donde las máscaras por fin cedan al
hechizo de la naturalidad, todo aquello que conforma la herencia de un Creador,
naturalidad…sin máscaras, solo yo, con mis complicaciones abrumadoras, mi café,
mis libros, pero solo yo.. Sin tener que fingir la hipótesis absurda de un todo bien. Anhelo un entendimiento de mis
sentimientos, que yacen escondidos, como buscando navegar en paisajes de
comprensión.. El ayer insiste en permanecer, hace estragos fundamentalmente
hirientes en mi paciencia…que hubiese sido…que hubiese pasado si…si yo hubiese…un
hubiese que me rodea, me incierta…pero no hay más hubiese. Soy yo. Sólo yo. Sin
mascaras. He aquí, que mi corazón renuncia a ti sociedad, no pretendas
seducirme, no pertenezco a tu esencia desenfrenada de plasticidad, renuncio a
ser quien quieres que sea.. He aquí, que soy libre para elegir y no pertenecer
a una encadenada lista de deseos ajenos, donde todos quieren que sea… Pero
acaso se han preguntado qué es lo que quiero yo?
A ti padre, un mensaje que debió ser una llamada
Escribirte se convierte en una necesidad, como una afirmación de que
allí estas. Corazón de sentimientos sutiles, ahora bajo parámetros de
aflicción. Como perdido, incomprendido…así resulta mi vida ahora que ya no
estas. Quisiera escuchar tu sabia voz o tu misterioso silencio. Quisiera que
habláramos de la situación del país, no como lo hacen todo los demás, sino como
bohemios, como seducidos por la historia que marcan los años, queriendo ser
registros vivientes de una época, un legado de generación en generación.
Quisiera que me hablara de aquellas casas que usted construyó por la Concordia
y por otros sitios de mi amada San Cristóbal, de las anécdotas de sus amigos,
de los tiempos de antaño (donde parece que tuve una vida anterior) me gustaría
preguntarle si hoy va a llover, si de casualidad no se le antoja un café, para
así conversar y no dejarme llevar por la flojera posesiva de las
tardes…quisiera que me contara de las presidencias anteriores, de aquellos
hechos que marcaron nuestra historia política. La historia me fascina, lo
declaró culpable por eso. El maestro Rodríguez formó el corazón de Bolívar para
la libertad. Usted formó mi corazón para la humildad, para el saber luchar,
para seguir al horizonte sin importa
cuántas veces se ha fallado, sin importar las caídas…formó mi corazón para
dejar huella, para adorar a quien merece ser adorado en el cielo…cielo, donde
espero nos encontremos algún día. Espero que mis anécdotas sean igual de
cautivadoras como las que usted me contaba, espero responder a lo que usted
esperaba. Por ahora mi teléfono ya no muestra su llamada, y el suyo ya no sonó
más. Hay un profundo silencio…como el de mi corazón al recordarlo.
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