Escribirte se convierte en una necesidad, como una afirmación de que
allí estas. Corazón de sentimientos sutiles, ahora bajo parámetros de
aflicción. Como perdido, incomprendido…así resulta mi vida ahora que ya no
estas. Quisiera escuchar tu sabia voz o tu misterioso silencio. Quisiera que
habláramos de la situación del país, no como lo hacen todo los demás, sino como
bohemios, como seducidos por la historia que marcan los años, queriendo ser
registros vivientes de una época, un legado de generación en generación.
Quisiera que me hablara de aquellas casas que usted construyó por la Concordia
y por otros sitios de mi amada San Cristóbal, de las anécdotas de sus amigos,
de los tiempos de antaño (donde parece que tuve una vida anterior) me gustaría
preguntarle si hoy va a llover, si de casualidad no se le antoja un café, para
así conversar y no dejarme llevar por la flojera posesiva de las
tardes…quisiera que me contara de las presidencias anteriores, de aquellos
hechos que marcaron nuestra historia política. La historia me fascina, lo
declaró culpable por eso. El maestro Rodríguez formó el corazón de Bolívar para
la libertad. Usted formó mi corazón para la humildad, para el saber luchar,
para seguir al horizonte sin importa
cuántas veces se ha fallado, sin importar las caídas…formó mi corazón para
dejar huella, para adorar a quien merece ser adorado en el cielo…cielo, donde
espero nos encontremos algún día. Espero que mis anécdotas sean igual de
cautivadoras como las que usted me contaba, espero responder a lo que usted
esperaba. Por ahora mi teléfono ya no muestra su llamada, y el suyo ya no sonó
más. Hay un profundo silencio…como el de mi corazón al recordarlo.
Hermoso Blog amiga Alejandre admiro tu talento
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